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domingo, 7 de enero de 2024

"Profesional" de Pedro de Andrés

Debido a una serie de desafortunadas circunstancias, este relato, "Profesional", de nuestro compañero Pedro de Andrés, se quedó fuera de la primera edición de “Sueños de tinta y papel”. ¡Una lástima, la verdad!

Pero como no queremos que os quedéis sin leerlo, aquí os lo dejamos como regalo de Reyes. Disfrutadlo, merece la pena.




Melisa eligió a un tipo de lo más normal; no descartaría ningún cliente a esas horas de un domingo, un día de poco meneo y con la renta del cuchitril a punto de vencer. Por cien pavos le haría lo que fuera, a fin de cuentas, no era un sesentón baboso de gustos extravagantes. Sólo un hombre corriente.

—Hola, guapo —dijo Melisa.

Él giró la cabeza despacio y se demoró en una mirada que la escaneó de arriba abajo. Tenía descaro, le gustaba eso; no parecía borracho y se adivinaba un brillo juguetón en sus ojos pardos. Se acercó un poco más y le ajustó el nudo de la corbata.

—Te equivocas conmigo, preciosa. No soy lo que buscas. Jamás pago por tener sexo.

Trató de hacer como que el comentario no había torpedeado su línea de flotación. Fingió una sonrisa y se encogió de hombros. Quedaban pocos tíos en el bar, tenía arreglo, si se daba prisa.

—Espera, te invito a una copa. Es lo menos que puedo hacer por tu tiempo perdido.

—Déjalo. No beberé contigo si no me deseas.

—Yo no he dicho tal cosa.

—Sí, ya… Nunca pagas por follar.

Él asintió con una sonrisa adorable. Le estaba diciendo: lección aprendida.

—No es nada personal. Te encuentro interesante y atractiva. En otras circunstancias habría sido yo el seductor.

Interesante y atractiva. Nadie le había dicho esas dos palabras, y mucho menos juntas, desde que había dejado de intentar convertirse en actriz.

—Gracias por ser amable. No necesito un coqueteo, gracias —mintió. No lograba apartar la mirada de esos ojos que le tenían atrapada.

—Mira, hemos empezado con mal pie, pero no por ello hemos de perder la noche.

Necesitaba la pasta, joder, pero hacía tanto tiempo que no… Sería sencillo dejarse cautivar por una noche. Él sabía a qué se dedicaba y, aun así, había empezado a flirtear; no ocurría nunca.

—Te propongo una cosa. Nos vamos a mi habitación con una botella de champán, lo pasamos de miedo y si no te hago sentir como una diosa, te pagaré el doble de tus honorarios habituales.

¿Honorarios? Esa sí que era buena. El alquiler tenía prioridad sobre juegos y apuestas. Bastante precaria era su vida ya. Al carajo. Se daría un homenaje. No tenía nada que perder y, de ser un mal polvo, aún le sería posible ganar algún dinero. Le ofreció la mano.

—Trato hecho.

 

Sólo se quitó la chaqueta y la dejó a su aire mientras encendía velas por toda la habitación, una suite junior con una cama enorme. Cuando se sintió satisfecho, apagó las luces y la estancia quedó sumida en una invitadora penumbra. Hizo un gesto a Melisa para que se acercara. Tenía dos copas en la mano y ella se dejó llevar.

—¿Quieres que me desnude? ¿Tal vez que baile para ti? —dijo en el tiempo en que él descorchaba la botella.

—Para nada. Déjame la iniciativa, hoy es tu noche. Sólo para tu gozo.

Sirvió ambas copas hasta que la espuma jugueteó con el borde del cristal de cada una de ellas. Brindaron, aunque ella apenas mojó los labios. Su vida en hoteles y garitos le había hecho precavida. A él no le pasó desapercibido, si bien se limitó a sonreír y apurar su copa sin comentarios.

Melisa abrió la boca para decir algo, él le puso un dedo en los labios. De inmediato, como si hubiera sido una señal de inicio, se desabrochó la camisa sin quitársela, dejando al descubierto un vientre, esbelto sin trabajo de gimnasio. El de Melisa comenzó a hervir, había olvidado la última vez que lo había hecho por puro placer. Él sabía moverse en el límite, mostrar sin enseñar. Después se desabrochó el cinturón, aunque tampoco se deshizo de la prenda. Melisa se dio cuenta de que, en un momento impreciso del que no se había percatado, él se había quedado descalzo.

—Estoy en desventaja… —dijo sin dejar de mirar aquellas caderas que tanto prometían.

—Eres libre de hacer lo que te plazca, preciosa.

A pesar de la ausencia de cortejo, le parecía dulce y solícito, dispuesto a darle satisfacción. Decidió seguir la sugerencia al pie de la letra y se levantó para acercarse a la distancia de un beso. Lo abrazó por la cintura, deseosa de saber cómo encajaba con la suya. Su boca sabía a alcohol y a deseo; de súbito, anheló sentirla entre sus muslos, se separó de él y le hizo un gesto para que no se moviera de donde estaba. Sentada en la cama, con la habilidad que le daba la práctica, se libró de botas y medias de rejilla. No se quitó la falda, era lo bastante corta y no llevaba nada debajo. Se echó atrás y separó las piernas con el secreto afán de que su pareja no le hiciera remilgos. Lo necesitaba y lo quería ya. Él no necesitó más que una sonrisa y la indicación de un dedo para dejar su posición de espera y arrodillarse al borde. Melisa gimió aún antes de sentir sus labios sobre su piel, en una gozosa anticipación. Si le quedaba alguna duda sobre su capacidad, se despejó enseguida. Su lengua se alternaba con besos alrededor de su sexo expuesto; se tomaba su tiempo para volverla loca. Melisa se debatía entre el deseo de un orgasmo rápido y el de dejar que campase a sus anchas por su piel con ese juego moroso en el que andaba ahora comprometido. Tenían toda la noche, había dicho él; resistiría el impulso de empujarle por el cabello y guiarlo al centro de su diana.

Se tumbó con el cuello estirado y los brazos a los lados, con los dedos entrelazados en la sobrecama al ritmo que él marcaba: suave, más fuerte, rápido y ahora lento. No es que hiciera tiempo que nadie la trataba así, es que no recordaba sensaciones tan intensas en toda su vida, calambrazos de frío y calor, latigazos de dulzura que se entretejían por los canales de sus corrientes nerviosas. Él no había llegado aún a rozar su más íntimo misterio cuando se dejó llevar por las sacudidas del primer orgasmo, corto e intenso, pero sin el hartazgo que solía conllevar; esa noche, el cuerpo le pedía más, el resarcimiento por tanto placer vendido al mejor postor. Como él se quedara quieto, Melisa levantó por fin la cabeza para mirarlo. Lo vio allí, arrodillado frente a ella, con una mirada entre orgullosa y sumisa.

—¿Quieres más, preciosa?

Melisa asintió en silencio, golosa, sabedora de que era capaz de dárselo. Eso y mucho más.

 

Amaneció. Se vistió con desgana, abandonar el paraíso debería estar penado por ley. Con la pena máxima.

—Te he dejado mi tarjeta en el bolso —dijo él desde la almohada.

Melisa recogió el papel y lo guardó. Su teléfono. Para ella tenía esa mañana más valor que todo el dinero que hubiera podido ganar. No se le ocurrió ni mencionar la “apuesta” con la que empezó aquella hermosa locura. No sólo no le importaba no haber hecho caja esa noche, sino que hubiera pagado por ello.

No dijo adiós al salir. Ese número anotado en el papel era garantía de que volvería a verlo, a gozar entre sus brazos y sentirlo en su interior como un pistón que le infundiera vida. No lo abrió hasta llegar a recepción, justo al darse cuenta de que, después de pasar la noche juntos, todavía no conocía su nombre:

«Valerio. Servicio de compañía. Se acepta VISA».

domingo, 17 de diciembre de 2023

Actividades. Presentación de “Sueños de tinta y papel”

Gran jornada la de ayer. La presentación de nuestro primer libro, Sueños de tinta y papel, resultó todo un éxito. Buen tiempo, buena compañía y excelentes ventas. Desde AEBAK queremos agradecer a todo el mundo su colaboración: a los socios presentes, que animaron la jornada con su ilusión y sus firmas; a nuestro invitado, Kendall Maison, que supo llevar de forma amena y entretenida la presentación; y a todas esas personas (familiares, amigos, escritores y amantes de los libros en general), que llenaron el auditórium de Clara Campoamor para acompañarnos en un día tan especial.

Os dejamos unas fotos de la jornada y el poema que uno de nuestros autores, Eduardo Luis Díaz Expósito (Zuhaitz), nos ha dedicado.




Abrazos con acuse de recibo

 

El día de hoy, lo nombro y lo bendigo,

porque un sueño se ha hecho realidad,

hoy fluía la concordia y la amistad

en un cauce del que fui también testigo.

  

Hoy cobraba nueva vida la ilusión,

en el brillo de los ojos extasiados,

he sentido ese latido alborozado,

que comparte a buen seguro el corazón.

 

La unidad de un mismo fin, se manifiesta

y se nutre, celebrando en el encuentro

la alegría que sentimos muy adentro

y es motivo al señalarla como fiesta. 

 

Se celebra un nuevo triunfo y ahora escribo,

porque hoy nos encontramos más cercanos,

nuestro mérito es llegar con nuestras manos

a abrazarnos con acuse de recibo.

 

 

Escrito en Diciembre 2023 por Eduardo Luis Díaz Expósito, Zuhaitz

(Dedicado a la asociación AEBAK)


miércoles, 13 de diciembre de 2023

Noticias. Presentación de “Sueños de tinta y papel”


El próximo sábado, 16 de diciembre, a las 12:30, realizaremos en el Centro Cívico Clara Campoamor de Barakaldo, la presentación del libro “Sueños de tinta y papel".

¿Te lo vas a perder? Podrás conseguir tu ejemplar firmado por muchos de los autores participantes en esta recopilación de relatos. Además, contaremos con la presencia de un invitado muy especial, el escritor Kendall Maison, autor de un buen puñado de obras, entre las que se encuentran: El laberinto prohibido, El protocolo griego, Agaroth y el maestro del conocimiento, Los pináculos del cielo, Isabel de Sefarad, Flores de invierno, etc. Él será el encargado de presentar nuestra primera publicación conjunta.


Allí os esperamos a tod@s


lunes, 11 de diciembre de 2023

Noticias. Próximo lanzamiento de “Sueños de tinta y papel”


Como ya sabréis, el próximo sábado, 16 de diciembre, a las 12:30, realizaremos en el Aula Magna del Centro Cívico Clara Campoamor de Barakaldo, la presentación del libro “Sueños de tinta y papel".

Se trata de la primera publicación de AEBAK, una recopilación de relatos y poemas en la que han participado muchos de nuestros asociados.

Para ir abriendo boca, aquí os dejamos la relación de autores y textos que en él podréis encontrar:



La cocina de azulejos blancos

Emilbdmil


Una dura lección

Yolanda Martín López


El traspié

Marta García Redondo

 

Herencia familiar

Xandra Bilbao


Un gorrión en un hogar de cazadores

Joseba Calvo Macarrilla


Tradiciones

Estibalitz Tijero


Perdiendo los papeles

Purificación Mínguez


En su punto de sal

Manuel Cruz


Si el silencio se pudiera atrapar

 Alberto Allen


El quiosco

 Aketza Aguilera


Norte y sur

Txema Martín Villafañe


La cascada de los deseos

Rosana Lenn


Lazos

 Miriam Erlan


El diario de Javi

Tomás Medina


Poemario

Eduardo Díaz Expósito


La sirga

José Ángel Landeta


La Nochebuena de El Gallo

Juan Trillo


La travesía del tiempo

Marije Melchor


La última llamada

Montse Souto


La casa vacía

Manoli López


El tren de los sueños

Clara Isabel Landeta


Neronen zain

Daniel Castaños


¿Hay alguien ahí?

Silvia Gracia


Poemas

Anabel D. Puente


La puerta 007

Cristina Pinto


miércoles, 15 de noviembre de 2023

Noticias. Próximo lanzamiento: “Sueños de tinta y papel”

¡Notición! Ya está lista para imprimir la primera publicación de AEBAK, en la que muchos de nuestros socios han participado con algún relato o poesía. De momento os dejamos la imagen de la portada para ir abriendo boca. En próximas publicaciones os iremos proporcionando más detalles. Permaneced atent@s.




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